La Logia

La Justa y Perfecta Logia Santo Grial nº116 del Gran Priorato de las Galias, trabaja en los cuatro grados simbólicos del Rito Escocés Rectificado, en los valles de la ciudad de México. Como masonería cristiana que es, sus trabajos se abren en nombre de la Santísima Trinidad y están dedicados "a la Gloria del Gran Arquitecto del Universo".

Como Triángulo masónico fue creado por el decreto Nº 2007/6, con el número seis en el Directorio de las Logias Escocesas Reunidas y Rectificadas, bajo los auspicios del Gran Priorato de Hispania, el tres de diciembre de 2007 A. D. S., convirtiéndose en Respetable Logia por carta patente emitida por el Directorio Nacional de las Logias Reunidas y Rectificadas el 25 de marzo de 2010. Tras constatar importantes diferencias doctrinales con las decisiones tomadas por la asamblea de Caballeros Bienhechores de la Ciudad Santa de la obediencia, en el mes de septiembre de 2011, la logia se separó del Gran Priorato de Hispania.

El dos de mayo de 2012, por medio del decreto GMA 2012-4, ingresa al Gran Priorato de las Galias con el número 116 de la II provincia rectificada, Auvernia, Regencia de Neustria de la Gran Logia Reunida y Rectificada, y del distrito fuera de Metrópoli. Adquiere así la nomenclatura de Justa y Perfecta Logia del Gran Priorato de las Galias, Orden de los Francmasones Cristianos de Francia, Gran Logia Reunida y Rectificada ( Grand Prieuré des Gaules, Ordre de Franc-Maçons Chrétiens de France, Grande Loge Réunie et Rectifiée), trabajando regularmente los cuatro grados de la masonería cristiana y rectificada, a saber, Aprendiz, Compañero, Maestro Masón y Maestro Escocés de San Andrés.

Esta logia ha sido fundada por hermanos Maestros masones provenientes de diversas logias, tanto del Rito Escocés Antiguo y Aceptado, como del Rito del Antiguo Gremio. La inquietud de todos ellos es trabajar dentro de una masonería cristiana, que respete el significado simbólico de la iniciación masónica tradicional preandersoniana. La Justa y Perfecta Logia Santo Grial, pretende así hacer compatible y complementaria la fe religiosa con la práctica masónica, a través de los símbolos masónicos anteriores a su descristianización.